La reforma eléctrica del hogar

 El tamaño de la vivienda, la potencia de luz necesaria o los años del inmueble son las principales causas que hay que tener en cuenta para la seguridad de la instalación eléctrica de la casa.

 

Las instalaciones eléctricas son la suma de los elementos y aparatos que están consagrados a hacer de nuestro dia a dia un espacio habitable. Para poder llevar a cabo su función es preciso que estén en condiciones óptimas puesto que, de no ser así, a la larga podrían desencadenarse complicaciones, en los que los arreglos implican un precio superior al del mantenimiento propio de la instalación.

 

¿Cada cuánto tendría que proceder con la reestructuración en las instalaciones? 

 

Aproximadamente, cada diez años es aconsejable hacer una inspección general de la misma. Aunque es recomendable cada 3 años en casas antiguas llevar un control de nuestro cuadro eléctrico.  Aun así, gracias a factores como la toma de tierra o la propia inspección de todos los materiales, las instalaciones soportan en perfecto estado algunos años más que los diez que nos recomendaría un  técnico profesional de la reforma.



Operatividad: acomoda tu vivienda a tus necesidades

 

Dado que ha día de hoy se utilizan una multitud de utensilios eléctricos , el consumo medio eléctrico en la actualidad es más elevado que hace 20 años. Por lo cual, es preciso verificar si nuestra instalación tolera y admite la potencia demandada para valerse de todos nuestros dispositivos.

En el caso de que la potencia que tengamos contratada no fuera la adecuada para nuestra vivienda, tendríamos que proceder a un aumento de potencia, donde habría que suplir la instalación y efectuar un nuevo boletín de luz.

Puede ocurrir que  la vivienda en la que residimos no esté confeccionada por nosotros, es decir, que hemos adquirido un hogar ya construido por lo tanto la instalación eléctrica ya tiene unos años. Y pueden suceder cosas como que los cables estén cubiertos por materiales textiles, que todos los cables son del mismo color ( es más común en las viviendas antiguas), etc. y con lo cual se necesite con brevedad una reforma.

Una rehabilitación del espacio nos plantea la oportunidad idónea para insertar el cableado en terrazas y ventanas (protectores solares y persianas eléctricas  ), así como para ubicar un nuevo sistema de comunicación en la puerta (audio y vídeo), una alarma con sensor de movimiento, entre un sinfín de posibilidades. De igual modo, hay que considerar con precisión las tomas de corriente y el cableado que se necesitarán para el ordenador, la telefonía de casa, el televisor, la radio, etc. 

 

Clases de instalaciones:

 

Por lo general encontramos dos clases de instalaciones: empotradas y vistas.

 

  • Instalaciones empotradas: Son las más seguras y compactas que se pueden fijar en el hogar. Es una instalación básica que se lleva a cabo por medio de  conductos o tubos insertadas dentro de la pared. Iniciándose en el medidor eléctrico, y de ahí va hacia el interior del inmueble hasta el tablón principal, el cual reparte la energía a todas las áreas de la casa por medio de los circuitos eléctricos

 

  • Instalaciones vistas: Se han vuelto un medio ornamental muy empleado a causa de la notoriedad de la moda industrial en las viviendas. 

Tiene una fácil instalación la cual te permite efectuar tantas modificaciones como sea preciso, ya que podemos modificar los interruptores o cambiar los enchufes fácilmente, lo que nos permite hacerlo las veces que queremos sin acogernos a los 

preceptos de los factores eléctricos.

Las instalaciones en zonas con humedad

En este sentido nos referimos a la cocina y los baños. Son espacios muy delicados en cuanto a las instalaciones eléctricas puesto que experimentan un prominente índice de humedad debido al continuo movimiento de agua que tienen y precisan de una atención especial. Tanto por la protección de las instalaciones ya que están periódicamente sujetas a fuentes de calor potentes, como por el elevado consumo de algunos electrodomésticos vinculados a ellos y al efecto del agua y la humedad, entre otras causas de riesgo.

En muchas ocasiones nosotros mismos podemos llevar a cabo alguna de las reparaciones eléctricas, pero cuando nos referimos a la cocina o el baño, es mejor ponerlo en manos de expertos en el sector, ya que como hemos eludido antes, son espacios que al mínimo fallo podrían ocasionar altercados muy graves.